Descolocados se han quedado los partidos políticos, con el movimiento ciudadano que se está adueñando estos días de las plazas principales en muchas ciudades, no sólo de España, sino de cualquier ciudad del mundo donde hay españoles.
Resulta lamentable ver los intentos desesperados de los políticos para aprovecharse del movimiento: unos mostrándose comprensivos y ‘simpatizando‘ con las acampadas, otros intentando utilizarlo como arma contra sus adversarios políticos.
Descolocados se han quedado los miembros de la junta electoral, al ilegalizar las concentraciones los días de reflexión y votación. Igual que el tribunal supremo y el constitucional al dar por buena la decisión. ¿Cómo piensan hacer cumplir la resolución? ¿No se imaginan las consecuencias de un desalojo por la fuerza de una concentración pacífica? Y recordemos que no piden el voto para nadie.
Precisamente estas concentraciones ponen en cuestión el funcionamiento de todas estas instituciones, así que pensar que se iba a acatar la resolución sin más no es que me parezca ingenuo, me parece poco inteligente para unos señores que se supone son la élite de este país.
Descolocados. Es evidente que entre todos hemos de cambiar el funcionamiento de las instituciones que se supone nos representan y han de garantizar nuestros derechos. Han de dejar de actuar como hasta ahora, paternalmente, decidiendo por nosotros lo que es mejor sin escuchar a nadie.
También nosotros hemos de cambiar. Aprender a pedir responsabilidades cuando se hacen mal las cosas. Exigir conocer que razones y motivos hay detrás de cada decisión, exigir transparencia se llama. Y hemos de aprender que por mucho que prometan no son ellos los que nos van a resolver los problemas. Éstos sólo se resolverán con nuestro esfuerzo y trabajo. No podemos pensar, como hasta ahora parecía, que los cheques del gobierno y los créditos de los bancos nos van a proveer de todo lo que queramos.